Panteón de Belén, encanto y misterio

Panteon de Belen en Guadalajara

Con sus pintorescas tumbas y sus cientos de leyendas que lo rodean, el Panteón de Belén es un antiguo cementerio localizado en la ciudad de Guadalajara, el cual ha tenido diversos usos a lo largo de la historia de la República. Sin embargo, lo que sobresale es su arquitectura y también su aura mística, sobre la que caen múltiples historias que generan el encanto y el morbo de aquellos fascinados con lo inexplicable.

Sus terrenos fueron primero una huerta del hospital civil y desde 1848 se lo convirtió en cementerio, pero apenas duró 50 años, ya que fue cerrado por el Consejo Superior de Salubridad de la época. En la actualidad tiene sede allí un museo que representa parte de la historia de la ciudad, pero el magnetismo lo aportan sus nichos, y por ese motivo se continúan haciendo visitas guiadas en las que además se cuentan historias curiosas.

Ubicado en la zona norte del Centro Histórico de Guadalajara, el Panteón de Belén es considerado un tesoro arquitectónico nacional y está protegido por el Instituto Nacional de Antropología. Si bien se lo conoce popularmente con ese nombre, su verdadera denominación es Panteón de Santa Paula.

La obra que llevó a cabo la construcción de este edificio fue proyectada por el arquitecto Manuel Gómez Ibarra por pedido del obispo Diego de Aranda y Carpintero. Realmente bello, tiene un estilo neoclásico con influencias románticas, tan características de aquellos tiempos: sobresale su fachada de cantera roja, la cual a su vez tiene un arco en el que se pueden divisar, en relieve, la figura de dos niños que lloran de espaldas a una urna sobre la que un anciano alado y barbado sostiene un lienzo.

En su funcionamiento actual como museo, se exhiben para el gusto de los visitantes alrededor de 900 nichos, entre los que se encuentran una serie de mausoleos imponentes. También son dignas de ver sus columnas rosas, que están adornadas con guirnaldas. Hay un sector al aire libre que tiene una gran presencia de árboles muy frondosos.

Como decíamos, existen allí múltiples leyendas, una de ellas la del árbol del vampiro: dicen que hace mucho tiempo los pobladores se unieron para matar un vampiro que asesinaba niños. Lo sepultaron y de la estaca que le clavaron en el corazón, salió un árbol que sigue con vida en la actualidad: cuentan que cuando lo tajeaban, del árbol brotaba sangre, y que hay que mantenerlo vivo porque cuando muera, el vampiro regresará.

Foto vía: Blogespanol

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