Miguel Hidalgo, el sacerdote revolucionario

Miguel Hidalgo

Su nombre completo era Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte Villaseñor, aunque ha pasado a la posteridad como Miguel Hidalgo, el sacerdote y militar que el 16 de septiembre de 1810 inició el movimiento armado que desembocaría en la independencia de México.

Con su famoso Grito de Dolores hizo un llamamiento popular a los habitantes de La Nueva España, un acto que hoy en día está considerado como el punto cronológico con el que comienza la guerra de la independencia.

Miguel Hidalgo había nacido en lo que hoy es Guanajuato, en el rancho de San Vicente del Caño, el 8 de mayo de 1753. Con apenas doce años comenzaría a estudiar en el Colegio de San Nicolás Obispo, con tanto afán que a los 17 ya era maestro en filosofía y teología. Rápidamente leyó a los clásicos y aprendió francés y una gran cantidad de lenguas indígenas.

Pero su fama no le llegaría sino hasta 1810. Aquella mañana de septiembre de 1810, decidido a despertar entre el pueblo el ardor patriótico, repicó las campanas de la iglesia de Dolores con fuerza para la misa. En ella encendió el ánimo de sus conciudadanos con el Grito de Dolores, y pronto se le unió un ejército de seis mil hombres. Pocos días después, Hidalgo, el sacerdote del pueblo de Dolores, era revestido como capitán general de los ejércitos sublevados.

El 28 de septiembre logra entrar en Guanajuato, en Valladolid de Michoacán el 17 de octubre, y el 25 del mismo mes caía en sus manos Toluca. Cada vez se le unían más hombres. Numerosas batallas se sucedieron hasta que el 22 de noviembre Hidalgo llega a Guadalajara. La sublevación iba por buen camino.

Sin embargo el 21 de marzo de 1811, cuando Hidalgo y algunos insurgentes pretendían huir a Estados Unidos, fue capturado por los españoles. Fue condenado en juicio por alta traición, crímenes y asesinatos, sedición y conspiración. Además sería expulsado del estado clerical para poder así ejecutado. Sin embargo, antes de ser fusilado comulgó y se confesó, pidió que no le vendaran los ojos y que le disparan a la mano derecha que puso sobre su corazón.

Allí mismo, el 30 de julio de 1811, el sacerdote Miguel Hidalgo, quien con su Grito de Dolores había levantado al pueblo mexicano por su independencia, moría fusilado.

Foto Vía History

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Categorias: Historia de México


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