Una vuelta por Real de Catorce

Real de Catorce

Vista sobre Real de Catorce

El antiguo origen minero de muchas poblaciones del estado de San Luis Potosi y el posterior abandono de esa generosa actividad conforme se agotaban los yacimientos, guardan hoy enigmáticos paisajes como los que ofrece el pueblo de Real de Catorce, verdadero vestigio de aquella riqueza mineral en esta parte de México.

En el fantasmal rincón del altiplano mexicano, olvidarán el ajetreo citadino y podrán complacerse con los maravillosos paisajes que les regala el pueblo y sus montañas que rebasan los 3000m.

En el pueblo, no se pueden perder algunas visitas como de la Plaza de toros, construida en el siglo XIX en cantera rosa. El lugar posee una acústica extraordinaria y una posición privilegiada desde donde se tiene una vista magnífica del valle y la cañada que rodean el pueblo.

El lugar llamado Palenque de Gallos, edificado en 1863, también en cantera rosa y con la forma de un anfiteatro romano, que se utiliza ahora como recinto donde se llevan a cabo eventos artísticos y culturales. El edificio se ubica al noroeste de la Plaza principal y se puede visitar todos los días de 9h a 19h.

Unas de las especificidades del pueblo de Real de Catorce, es el Túnel de Ogarrio que cuenta con una extensión de 2,3 km de largo. El acceso principal al pueblo fue inaugurado en 1901 y se dice que su constructor fue un nativo de la ciudad de Ogarrio, en España, llamado Vicente Irizar.

Los fanáticos de la naturaleza encontraran en las Rancherías de Los Alamitos y Real de la Maroma un lugar perfecto, pues en esas comunidades se encuentra la mayor parte de las áreas boscosas de la región, con arboles frondosos y arroyos permanentes. El Cerro del Quemado es también un lugar interesante que visitar en la región ya que se encuentra dentro del denominado espacio sagrado de los Wirikutas, pueblo perteneciente a la etnia huichola.

Pero Real de Catorce permite también probar la cocina regional. El arte de la cocina potosina se hace presente en este singular poblado donde cualquier visitante podrá degustar platillos tales como barbacoa, asado de boda o probar los deliciosos mezcales o el aguardiente, bebidas propias de un ambiente campirano, tradicionalista y pintoresco.

Por fin, podrán adquirir en el pueblo los diversos objetos ornamentales creados por la comunidad elaborados en sus mayoría con las técnicas huicholas, especialmente los trabajos en chaquira, donde las representaciones de la cosmovisión de esta cultura son, sin duda, verdaderas obras de arte. La mayoría de sus habitantes se dedica a una disciplina artística o artesanal.

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