Turismo cinegético en Coahuila

Caceria de Guajalote Silvestre

Para aquellos viajeros curiosos que desconocen de que se trata, el turismo cinegético comprende un segmento del mercado turístico referido a la caza deportiva. Éste se ha desarrollado de modo amplio y estratégicamente combinado con el fomento de ciertas áreas rurales necesitadas de aires de progreso.

En el Estado de Coahuila, México, este turismo ha alcanzado niveles extraordinarios, favorecido por sus paisajes naturales. Ya se trate del sureste; de la laguna homónima; de la zona central carbonífera; o de la zona norte, el terreno y el clima han creado un escenario especial para este estilo de turismo. Podemos encontrar aquí cuatro regiones hidrológicas de importancia: Río Grande-Conchos, Mapimi, Nazas-Aguanaval y Río Salado.

Entre ellas, no caben dudas de que el más relevante lo constituye el Río Grande, que con sus 740 km de extensión sirve de límite natural con los Estados Unidos y que, junto con las formaciones montañosas de la Sierra Madre Oriental, hacen de este sitio un paisaje único con alturas que oscilan los 3.000 metros.

Sin embargo, es necesario aclarar que este tipo de turismo es controlado por las autoridades de Coahuila a través de la creación de las UMA (Unidades de Manejo y Aprovechamiento de la Vida Silvestre), medida que procura un permanente equilibrio entre el turismo de cacería y el desarrollo natural del ecosistema.

En estas tierras se da una diversidad de fauna que atrae a visitantes de todo el mundo que practican esta actividad, y van en busca de los más preciados ejemplares. En Coahuila se contabilizan más de 100 especies aprovechables, como pueden ser el venado cola blanca, la paloma ala blanca, la codorniz y el ganso, el venado bura, el puma, el oso y otros pequeños mamíferos, entre otros.

Existen cerca de 650 unidades de manejo que ofrecen al turista desde simples ranchos hasta resorts de alta categoría. Ellos se encuentran concentrados en la región norte del estado donde el verano y la primavera son muy calientes, los inviernos fríos y las lluvias sólo se dan en julio y agosto. Los encargados de las unidades son los responsables de tramitar los permisos específicos para la cacería de las distintas especies, sin los cuales no puede ejecutarse cacería alguna. Por ejemplo: la temporada de caza del venado cola blanca se inicia en diciembre y finaliza en enero; la temporada del puma va de diciembre hasta mediados de abril y la de las diferentes especies de aves va desde octubre a febrero, por mencionar algunas.

Interesante como desafío para descubrir y apreciar una visión diferente del turismo, la cacería deportiva invita a participar a quien lo desee, con la tranquilidad que se trata de una actividad legalmente autorizada y perfectamente controlada.

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