Pasado y futuro en la Plaza de las tres culturas

Plaza de las tres culturas

Definitivamente la curiosidad del turista va en la mayoría de los casos vinculada con el interés en conocer cómo vivían los antepasados.

En ese sentido, México ofrece una singular lista de atractivos y, entre los varios destinos de este estilo, la Plaza de las tres culturas es uno de los más importantes. Esto es así tanto porque allí se pueden observar construcciones que datan del mundo prehispánico, como porque en su territorio se siguen sucediendo los hallazgos sobre un tiempo pasado.

Los especialistas señalan que este lugar es una evolución historia en el contexto del país, puesto que allí se fusionan con fluidez la época prehispánica, colonial y moderna. Precisamente, sin solución de continuidad, el visitante puede pasar de admirar enormes pirámides a contemplar un convento de la época colonial, para posteriormente enfrentarse a un rascacielos de los más modernos. Y todo en un radio no demasiado amplio.

La plaza de las tres culturas se encuentra asentada donde antiguamente estaba la Villa de Tlatelolco: se la conoce con ese nombre porque en su primera época se fundó parte de la Ciudad de México y donde posteriormente hubo un asentamiento de padres franciscanos. Este emplazamiento se comenzó a construir hacia 1530 y fue terminado entre los años 1536 y 1566. Allí, por ejemplo, funcionó el Imperial Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, a donde concurrieron destacadas personalidades.

En la arquitectura de la plaza se pueden apreciar tres etapas bien diferenciadas. Por un lado la pirámide y el llamado Templo Calendárico; por otra parte la iglesia de Santiago y su anexo; y finalmente el mayor conjunto habitacional del país proyectado por el arquitecto Mario Pani. Entre otras dependencias, desde 1976 se ubica en esta zona el archivo histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores, emplazado en un edificio que conserva un relieve del siglo XVII y exhibe pinturas de gran valor.

Quienes la conocen, recomiendan recorrer la zona acompañado de un guía turístico, ya que una persona informada puede enriquecer la visita aportando datos sobre el pasado y el futuro de este lugar. Por ejemplo, un ilustrado puede anoticiar sobre dos episodios históricos ocurridos aquí: en 1967 se celebró el Tratado de Tlatelolco para erradicar las armas nucleares, firmado por los 33 países de América Latina y el Caribe, salvo Cuba; mientras que en 1968, previo a los Juegos Olímpicos, se dio una gran movilización estudiantil que terminó con una violenta represión.

Foto vía: Esacademic

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