Cultura olmeca en el Parque Museo La Venta

En la década de 1950 la empresa Pemex realizó excursiones a la zona de La Venta, donde encontró un manto energético el cual empezó a explotar rápidamente, con fines comerciales.

Como por esta acción se comenzaron a generar algunas modificaciones no demasiado positivas en el medioambiente de la región, fue el poeta Carlos Pellicer quien actuó para que se protegieran las piezas arqueológicas que eran descubiertas con las excavaciones o que habían sido vistas tiempo atrás. Las mismas fueron trasladadas finalmente a un paraje natural de Villahermosa: así nació el Parque Museo La Venta.

Más precisamente el 4 de marzo de 1958 se inauguraron estas instalaciones, sobre la avenida Adolfo Ruiz Cortines s/n: desde la Ciudad de México separan unos 777 kilómetros y se puede llegar en automóvil, o también se lo puede hacer en avión. Se trata de un ambiente natural donde se exhiben las más impresionantes piezas de la cultura olmeca. En el diseño del citado Pellicer, el Parque fue montado de forma tal que las piezas arqueológicas fueron dispuestas según el lugar en el que fueron halladas.

Además, se recreó en una zona selvática su impactante flora, con una vegetación que es la originaria de la región y la cual contiene información sobre sus características, y también su fauna, con una serie de animales en cautiverio (jaguares, lagartos, venados, monos, tejones, entre otros) y varias clases de aves. La visita al Museo comienza en una sala de introducción, donde se prepara al visitante para lo que va a ver y luego se invita a pasar a la selva.

De todos modos el atractivo fundamental del Parque Museo La Venta son una serie de cabezas colosales, también altares tallados, bases de columnas antiguas y restos de posibles tumbas olmecas (cultura que habitó la región entre 1300 y 200 a.C), entre otros muchos elementos arqueológicos. Sin embargo esas cabezas, encontradas en 1925 por el investigador Franz Blom y el arqueólogo Olivar Farge, son 36 piezas de importantes dimensiones y con una variedad de diseños y motivos apabullante.

Si bien todas están ahí, donde fueron halladas, se debe señalar que las mismas fueron construidas entre un lapso de 600 años. También hay que decir que no están ordenadas cronológicamente, sino que han sido clasificadas en altares, estelas, esculturas exentas y cabezas colosales. Quienes deseen conocerlas tienen que saber que el Museo abre sus puertas de lunes a domingo de 8:00 a 16:00, y se recomienda, además de estar provisto de repelente para insectos, llevar ropa ligera y calzado cómodo.

Foto vía: Skyscrapercity

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