El inmenso Monumento a la Revolución

Monumento a la Revolucion

La República de México es uno de los países con mayor cantidad de monumentos históricos que se retrotraen a tiempos antiquísimos. Sin embargo, también tiene otros que pertenecen a estos tiempos más modernos y que están vinculados con los vaivenes políticos de su historia: uno de estos casos es el Monumento a la Revolución, ubicado en la Ciudad de México.

Integrante de la Plaza de la República, esta pieza fue destinada originalmente para el recinto del Palacio Legislativo. La obra, construida por el arquitecto francés Emile Bernard comenzó a ser construida en 1910 por parte del general Porfirio Díaz, quien fue el encargado de colocar la primera piedra.

En su construcción casi total participó la empresa norteamericana de los hermanos Milliken, que entre otras cosas colocó las vigas.

De todos modos se trató de un trabajo que tuvo sus complicaciones, ya que en 1911 su construcción se detuvo porque el presupuesto destinado a su emplazamiento fue destinado a otras tareas como la reparación de caminos. Tras permanecer abandonada una década, la obra fue retomada con el fin de participar de la Exposición Comercial Internacional del Centenario. Así, progresivamente, se fue terminando esta obra que se extiende a lo largo de 15.000 metros cuadrados.

Hay que señalar que nunca hubo una ceremonia oficial de inauguración y que el primer acto público que se llevó a cabo en sus instalaciones fue recién en 1938. Con el tiempo, los cuatro recintos interiores de las pilastras fueron habilitados como criptas del panteón revolucionario. En ese lugar se fueron recibiendo los restos mortales de Venustiano Carranza, Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas.

El Monumento a la Revolución tiene 65 metros de alto y su estructura principal tiene cuatro arcos de 26 metros de alto por 18,5 de ancho. La obra está recubierta de piedra y sobresale su gran cúpula, que tiene a su vez otra interior. Por ejemplo, en esa cúpula exterior podemos encontrar una cobertura de cobre. Cuenta la leyenda que cuando se la construyó se pensó en darle uso, también, como faro a raíz de la luz que refractaba.

Entre otros detalles se puede señalar que en 1986 se instaló el Museo de la Revolución en el sótano. Muchos visitan cada día la imponente presencia del Monumento para ver su maravillosa arquitectura: hay detalles como las figuras que representan a la independencia, las leyes de reforma, las leyes agrarias y las leyes obreras. Quienes la visiten, deben saber que se cuenta con ascensor para llegar a la cúpula: en realidad son dos, uno de ellos que sube de manera vertical y el otro que ejecuta una ligera curva como simulando la forma de la cúpula. En el tiempo en que fue instalado, el elevador curvo era el primero de su especie.

Foto vía: Re-moto

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