Faro del Comercio, emblema de Monterrey

Faro del Comercio

Con su avidez monumentalista, heredada de las comunidades indígenas que habitaron el territorio nacional, muchas de las estatuas que se erigen a lo largo y ancho de la República de México tienen características impactantes.

Es por ejemplo lo que ocurre en Monterrey con el denominado Faro del Comercio, que fue inaugurado con motivo del centenario de la Cámara de Comercio (CANACO) de la ciudad, un espectacular monolito de color rojizo que sobresale en el paisaje de esta localidad.

Debido a sus características, en un comienzo este monumento fue denominado como Placa Roja cuando fue presentado el proyecto en diciembre de 1981. Sin embargo, cuando el mismo fue traspasado a CANACO de Monterrey, se pasó a llamar como se lo conoce en la actualidad. El principal impulsor de su construcción, que se realizó un par de años después, fue el titular de esta entidad durante ese momento, Rubén Alanís Albuerne.

Para ubicarlo -aunque no es muy difícil hacerlo si uno llega a la ciudad-, el Faro del Comercio está frente a la Catedral y en la parte posterior de las Oficinas Municipales de Monterrey, más precisamente en la Plaza Zaragoza. Si bien nunca reconoció su autoría, la obra se le adjudica al famoso arquitecto Luis Barragán y su construcción corrió por cuenta del arquitecto Raúl Ferrara, allá por 1984.

Como para hacerse una idea de su imponencia, el monumento tiene 69,80 metros de alto y 12,33 de ancho y se ha convertido en uno de los puntos más visitados por los turistas en la Macroplaza. Se trata de un monolito gigantesco que tiene color naranja, aunque en un principio era rojo sangre. En lo más alto lleva un láser de color verde que se enciende por las noches y puede ser visto desde varios puntos de la ciudad. Este láser estuvo un tiempo roto y su reparación de retrasó más de la cuenta.

La puesta a punto del Faro del Comercio fue progresiva, ya que su construcción comenzó en enero de 1983 y se terminó en diciembre de 1984, mientras que el láser comenzó a funcionar en enero de 1985: en total, lleva 360 litros de pintura para ser recubierta. Para llegar hasta arriba hay que subir 346 escalones. Hay que decir que desde 2001 se publicó un decreto por el que lo considera como un monumento artístico del patrimonio histórico de la nación, por ser representante del movimiento moderno y su calidad arquitectónica.

Foto vía: Skyscrapercity

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