Rastros de la cultura checa en México

Avenida Masaryk

Aunque parezca mentira, uno de los países que más presencia tiene en México es la República Checa, ya que a partir de las buenas gestiones que ha llevado adelante la embajada de aquella nación, se han establecido algunos monumentos, calles y lugares que recuerdan a los checos. Como ejemplos tenemos calles llamadas Praga en la capital, Presidente Masaryk o Checoslovaquia.

Los rastros están por todos lados: un pueblo se llama Lídice, mientras que en el México DF tenemos el barrio San Jerónimo de Lídice y un teatro que lleva la misma denominación. Este nombre no se agota en estas instalaciones porque debemos sumar un colegio y una plaza. Allí, todos los años se organizan actos conmemorativos para homenajear la presencia checa.

Como no podía ser de otra forma, también hay símbolos religiosos que se mantienen de un lugar al otro y que tienen como imagen principal la de San Juan Nepomuceno. A su nombre hay una estatua en el Museo de Bellas Artes y otra en la Iglesia Santa Clara de Querétaro. Por otra parte, San Juan Nepomuceno también es la forma con que se conoce a un pueblo en el estado de Chihuahua y este mismo santo es patrono del pueblo Rancho Viejo, entre otras cuestiones.

Desde ya que lo religioso, trascendente en ambas culturas, se mantiene un lazo que se arma también desde lo intelectual: en la ciudad Villa de Santiago en Nuevo León se ha reinstalado una imagen del Niño Jesús de Praga, la cual fue donada por Jan Kavan, un funcionario de la República Checa sobre comienzos del nuevo milenio.

Por otra parte hay que señalar que desde los juegos olímpicos de 1968 se puede observar una escultura del checo Miloslav Chlupac, en cuya reconstrucción participó activamente la embajada de aquel país europeo. En lo cultural, tiene gran ascendente, especialmente sobre los que habitan el norte de México, el baile de la polka, tanto que se han llegado a organizar congresos sobre este ritmo en Monterrey.

Sin embargo, el rastro más importante se da con la presencia del Presidente Masaryk, que fue el primer mandatario de Checoslovaquia. Por ejemplo en Ciudad de México hay una estatua que recuerda su figura, donada en 2000 por las autoridades de Praga. La misma se encuentra en un punto específico de la avenida del mismo nombre, una arteria de las más importantes y fundamentales desde un punto de vista comercial, donde hay tres placas de bronce dedicadas a su figura.

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