Gran Café de la Parroquia, el más famoso del país

Gran Cafe de la Parroquia

La cocina veracruzana es una de las más distinguidas de la República de México, y esto se debe evidentemente a que los locales gastronómicos han ido forjando una identidad bien precisa.

Demostración de esto es un local como el Gran Café de la Parroquia, que ya tiene dos siglos de vida y es una cafetería icónica del país a partir de sus costumbres y modos de atención, como así también por los productos que allí se consumen.

Este café fue fundado en 1808 en el puerto de Veracruz y en sus comienzos tenía un aspecto similar al de los cafés y restaurantes porteños que había en Europa. Ubicado en el Paseo del Malecón y Gómez Farías, a partir de lemas como “el café como debe ser” se ha ido convirtiendo en uno de los locales más tradicionales que cuenta aparte con un ambiente familiar.

De todos modos hay que señalar que en sus orígenes esta cafetería no tenía este nombre, sino que se la conocía como Caballo Blanco. La actual, Gran Café de la Parroquia, fue la segunda denominación, que tenía que ver con que en cercanías estaba la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción: esta iglesia catedral motivó de alguna manera a sus propietarios.

Teniendo en cuenta que las culturas española y cubana tienen gran incidencia en la región, allí se sirven platos con características similares a las provenientes de esos países. No obstante, una de las especialidades es el café y el pan dulce. Allí se venden aproximadamente unos 5.500 cafés por día y se estima que concurren unas 2.000 personas en temporada baja: en temporada alta esos números se llegan a duplicar.

Lugar lleno de tradición, personalidades como Agustín Lara y Porfirio Díaz fueron algunos de sus clientes. Resultan llamativas para los turistas, algunas de las costumbres que aquí se tienen en lo que respecta a la atención de los clientes: por ejemplo, la gente ingresa y no espera que le den una mesa sino que se ubica en algún lugar libre. También, que se puede llamar a los camareros con la cuchara golpeando en la taza.

Además del café y el pan dulce, aquí se pueden pedir platillos voladores, que son unos sándwiches de jamón y queso; también unas malteadas conocidas como champolas; y la micha, que es un bollo horneado con manteca y azúcar. Otra de las especialidades es el sándwich de pavo, que viene acompañado de kétchup.

Con más de dos siglos de historia, el Gran Café de la Parroquia conoció épocas de gloria y también tuvo el cambio de dueños y de sedes, como muchas remodelaciones del edificio original. Igualmente, se mantiene como un ícono de la comunidad de Veracruz y especialmente de la zona del puerto.

Foto vía: Skyscrapercity

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